sábado, 21 de noviembre de 2015

Taller de Aseguramiento: SAFE + BELAY

Y así es. Cuando vamos a escalar solemos ir pensando en nuestro proyecto, en cómo estará el clima y en que nos gustaría encadenar ese día, entre muchísimas cosas más, pero son pocas (muy pocas) las ocasiones en que nos ponemos a pensar en manos de quién ponemos nuestras propias vidas. Porque cuando nos aseguran (o aseguramos), así es, la vida de uno depende del otro. ¡Literalmente!


Subestimamos o simplemente dejamos de lado el papel predominante que juega el asegurador en la escalada, pero en realidad su buen trabajo es (o debería ser) lo que nos permite contar las buenas historias al final del día… Quién encadenó, quién no pudo hacerlo o quién se aventó un tremendo vuelo intentando proteger. Porque a menos que seamos como Alex Honnold, difícilmente podremos prescindir de los servicios de un buen amigo que nos de “BELAY”.


Es cierto que la tecnología ha avanzado de manera impresionante en los últimos años y el equipo de seguridad en la escalada no es la excepción, pero ahora más que nunca es muy importante entender que no podemos transferir al equipo la responsabilidad de nuestra seguridad. El equipo es sumamente confiable si se usa de la manera correcta, es decir, como lo sugiere cada fabricante. Ellos conocen mejor que nadie sus productos y son quienes determinan cuáles son los usos correctos e incorrectos y cuáles son sus capacidades y limitantes, entre mucha más información.


Nuestra responsabilidad es, no sólo capacitarnos adecuadamente y poner en práctica una y otra vez los buenos hábitos de seguridad, sino no irlos haciendo de lado con el paso del tiempo. Los errores más comunes y que podrían ser fatales no se limitan a la gente sin experiencia, todos y cada uno de nosotros estamos expuestos a cometerlos si bajamos la guardia. Los accidentes en la escalada pasan en un segundo y en muchas ocasiones no son posibles de corregir.


Asegurar de manera confiable y segura (aunque sea redundante) es nuestra obligación y no se reduce a la cordada, sino que es extensivo a todas las personas que nos rodean. En la escalada no existen sistemas “automáticos” a los que podamos confiar nuestras vidas, la seguridad está en nuestras manos y como tal debemos asumir dicha responsabilidad. Dicen por ahí que “detrás de un gran encadene, siempre hay un gran asegurador” y así debería ser.


Practicar nuestra actividad de manera segura es igual de divertido.


#climbnatural #climbsafe #climball #TOKAlaescalada


























jueves, 15 de octubre de 2015

“El uso correcto de los pies en la escalda”

Del 5 al 9 de Octubre se llevó a cabo el taller “El uso correcto de los pies en la escalada”, que tuvo como sede el Muro+Tienda TOKA la escalada. Desde mis inicios en éste deporte, hace ya prácticamente 25 años, he sido un fiel creyente de que un gran porcentaje de nuestra escalada está en los pies y que son ellos junto con una técnica depurada quienes nos pueden llevar al siguiente nivel, sobre todo cuando eres principiante. Obviamente sin demeritar la importancia de todos los demás factores envueltos en la escalada, que definitivamente no son pocos.


Éste taller fue el pretexto perfecto para transmitir el papel tan importante que juegan nuestros pies a la hora de mejorar y sacar a la luz lo poco que solemos concentrarnos en ellos, ya que estamos acostumbrados a llegar al muro a ponernos más fuertes, pero no necesariamente a escalar mejor y desde ahí se ve limitado nuestro crecimiento. Personalmente considero que primero es necesario escalar bien y entonces sí, escalar más fuerte es sólo una consecuencia.


Hay personas que escalando mejor pueden llegar a escalar muy fuerte, sin embargo es más difícil hacerlo en el sentido opuesto. Quienes se ponen fuertes muy rápido corren el riesgo de brincarse escalones y después resulta más complicado eliminar malos vicios. Los fuera de serie se pueden permitir prácticamente lo que sea, pero nosotros los mortales tenemos que crecer de una forma más consciente y estructurada sobre el manejo de nuestro cuerpo. Primero hacer una base sólida para después comenzar a trabajar en otras áreas de oportunidad.


A lo largo de la semana recibimos a 100 personas en el taller, mismo que consistía de una parte teórica y otra práctica, y que además abarcaba conceptos tan importantes como mejorar tus decisiones de compra, porque desde ahí inicia el uso correcto de los pies en la escalada. Desde que cruzas la puerta de una tienda especializada para comprar tus tenis, empieza a tomar valor el qué tan bien pisarás después. Seleccionar el modelo correcto para ti, para tu actividad, para tu nivel de experiencia y por qué no, también para tu presupuesto, forma parte de tu desarrollo como escalador. Saber cómo cuidarlo, cómo darle mantenimiento y cómo sacarle jugo, pero además… ¡Cómo usarlo!


 La “Cenicienta” dice que el calzado correcto puede cambiar tu vida, yo digo que el calzado correcto puede cambiar tu escalada. Y sí, nos divertimos probando los bloques especialmente diseñados para el taller, pero seguro nos divertiremos más poniendo en práctica los consejos recibidos y viendo cómo puede mejorar nuestra escalada considerablemente, sin necesidad de estar más fuertes. 











martes, 1 de septiembre de 2015

Mejora tu escalada en 6 sencillos pasos.

“The making of a rockprodigy”.

Definitivamente el conocimiento viaja en todas direcciones y muchas veces sólo es necesario estar abierto a recibir consejos de quien en teoría “sabe menos que tú”. Así es, en prácticamente medio siglo de estar escalando, nunca antes supe de un famoso artículo sobre entrenamiento publicado en el 2006. Fue hasta que un nuevo alumno, quien conoció éste deporte en TOKA la escalada hace un par de meses, se acercó con un juego de copias y me dijo “está muy interesante, deberías escribir algo al respecto”. Y lo prometido es deuda, al menos hasta que se salda. Y en eso estoy, saldando deudas.

Quizá “The rock climber´s training manual” no me hizo descubrir el hilo negro, pero si me ayudó a confirmar muchas de las cosas antes aprendidas y sobre todo, me mostró una manera simple de explicar algunas de ellas, las más elementales. A simple vista parecen lógicas pero en realidad son cosas en las que no siempre ponemos atención y en definitiva pueden ayudarnos a mejorar nuestra escalda en poco tiempo o hacernos permanecer estancados durante meses, incluso años. Aquí un par de ellas.

I. Tú eres tú y yo soy yo.
Suena más que obvio y en realidad lo es, pero la mayoría del tiempo nuestro “entrenamiento” (si a lo que hacemos podemos llamarle así), se basa en lo que están haciendo los amigos cuando llegamos al muro. Si hacen boulder hacemos boulder, si hacen tabla hacemos tabla, si hacen campus hacemos campus y si platican platicamos. Pero es muy importante entender que todos somos diferentes, respondemos de manera distinta a rutinas específicas y generalmente nuestros proyectos no son los mismos. Mientras mi amigo entrena para un bloque vertical de regletas microscópicas, yo entreno para una ruta de 35 metros con buenos agarres y que desploma casi los 45 grados, pero los dos entrenamos igual y hacemos la misma rutina.

¿Qué hacer?

1.- Establece proyectos y prioridades. Empieza planteando metas a corto plazo que sean realizables y trabaja con base en ellas. Una vez alcanzadas podrás ir jugando con los tiempos y las dificultades.

Para comenzar, establece proyectos realistas y alcanzables.
2.- Identifica tus áreas de oportunidad y fortalezas. Trabaja fuerte en las primeras, sin descuidar las segundas. Si lo haces al revés el avance es muy lento.

Trabaja de manera especial en tus áreas de oportunidad.
3.- Sal del área de confort. Hay dos tipos de escaladores, los fuera de serie y nosotros los mortales. Ellos pueden permitirse comer tantos tacos como quieran, beber litros de cerveza y desvelarse hasta el amanecer y seguirán encadenando las rutas más duras del planeta. Nosotros tenemos que entrenar mientras ellos comen, beben y se desvelan.
Sal de tu área de confort.
II. Si quieres mejorar, tienes que entrenar.
“Improving is the obvious reason to train and every climber I have met has always wanted to get better”. Definitivamente la clave de mejorar está en entrenar, incluso quiere mejorar quien se escuda en la famosa frase de Alex Lowe que dice que “el mejor escalador del mundo es el que más se divierte”. Quien sube fluido por los 5.9 quisiera subir igual por los 5.11; quien va sobrado en los V7 quisiera flotar también en los V9; y quien queda en tercero en la Copa del Mundo, quisiera quedar en primero la próxima temporada. Así es, los fuera de serie también entrenan y lo hacen fuerte. Recuerda: 1% talento, 99% trabajo duro.

¿Qué hacer?

1.- Mejora tu fuerza. Trabaja específicamente en ganar fuerza de dedos y de tracción. Hay muchos métodos, desde el simple hecho de escalar hasta trabajar en las tablas o el campus. Infórmate de cómo hacerlo y hazlo de acuerdo a los proyectos y prioridades que estableciste anteriormente.

Mejora tu fuerza de dedos y tracción.
2.- Aumenta tu resistencia. El cuerpo sabe lo que es el ácido láctico y es capaz de asimilarlo tan bien como lo acostumbres. Al mejor escalador del mundo también se le abren las manos, sólo tarda más tiempo (bueno, muchísimo más tiempo).

Aumenta tu resistencia.
3.- Mejora tu técnica. Aquí no hay secretos, se trata de escalar tanto como se pueda. El cuerpo tiene memoria y mientras más movimientos (y trucos) le enseñes, más oportunidades tendrá de resolver diferentes secuencias. Varía tus zonas de escalada, cambia de estilos y muy importante, usa los pies. Gran parte de la escalada está en cómo pisas, mientras mejor lo hagas menos tendrán que cargar tus brazos, de esa manera economizarás la fuerza y resistencia antes entrenadas.

Usa correctamente los pies.
Si no dispones de más de 40 horas a la semana para salir a la roca (que es lo común para quien estudia o trabaja), el mejor camino para mejorar y prevenir lesiones es entrenar.  Recuerda que el saber que estás mejorando equivale a una sobredosis de motivación y lo mejor es que es divertido… ¡Try hard!

Gracias Omar por ser un alumno dispuesto a enseñar, así todos mejoramos.

jueves, 27 de agosto de 2015

Las Grandes Paredes.

Para no romper la tradición, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que visité estos lugares, pero bueno, aún tengo 40 años y de aquel entonces a hoy puedo decir que algunas cosas han cambiado, no muchas pero sí importantes. Dicen que “cuando una puerta se cierra, otra se abre”… Yo prefiero pensar que los caminos que transitamos no tienen puertas, solo intersecciones que nos pueden llevar en muchas direcciones y a diferentes destinos. Abiertas o cerradas las puertas nunca se mueven, quien se mueve es uno y estar en movimiento siempre es positivo.


Los últimos años (nueve para ser exacto) los dediqué a un gran proyecto, en términos de escalador diría que fue como subir una gran pared. Para éste tipo de paredes en lo primero que te fijas es en tu cordada, no sólo debes confiar en ella, sino que debes asegurarte de que tenga aún más experiencia que tú, de esa manera el aprendizaje está garantizado. En las grandes paredes se pasa frío, se tiene hambre y el cansancio puede ser mucho, pero las risas no faltan, se tiene una gran vista y el avance de cada paso, de cada secuencia y de cada largo representa una pequeña conquista. Mientras más dura es la ruta, más grande es el placer de escalarla.


Tuve la oportunidad de formar parte (casi desde el inicio) del proyecto de ALTA Vertical. No puedo decir que lo vi nacer (al menos no desde dentro), pero sí puedo decir que lo vi crecer y eso generalmente es más importante. Por alguna extraña razón podrías perderte el nacimiento de un hijo, pero de ninguna manera deberías perderte sus primeras sonrisas, su primer palabra, los primeros pasos. Su primer diente caído, su primera recitación o su graduación. Escalando… su primer 5.9, su primera punta y menos aún el primer encadene. Y sí, en nueve años me tocó ver muchísimos encadenes, algunos desde la posición del asegurador, otros sólo dando ánimos para que alguien más encadenara y otras veces siendo quien puntea, quien pone el yoyo.


Como en toda pequeña gran empresa me tocó hacer de todo, desde cambiar un foco, hasta empacar cientos (o miles) de Grigri´s; desde llevar una computadora a reparar, hasta trabajar en la realización del Petzl RocTrip México 2010; desde sentarme a tomar un curso, hasta dar una y otra vez diversos talleres, clínicas y los mismos cursos antes tomados; desde comer una torta mientras manejas en la autopista rumbo a un evento, hasta compartir la mesa con algunas personalidades de la industria; escribir y contestar miles de correos, hacer presentaciones, enseñar a poner anclajes, aprender a hacer rescates en cuerdas, contestar teléfonos, subir, bajar, ir y venir. En fin, en nueve años hay tantos amaneceres y atardeceres para compartir que la lista sería interminable.


Pero incluso las grandes paredes tienen un final, una cima, un punto donde se debe retornar al suelo y quizá ésta es la parte más triste de la escalada, justo antes de comenzar el descenso sabiendo que quizá no vuelvas a posarte en esa cumbre, sabiendo que quizá no vuelvas a hacer cordada con ese gran compañero, sabiendo que quizá esa montaña de sueños que un día los unió, será la misma que más adelante los separe. Sí, sin duda es la parte más triste. Pero es necesario bajar y regresar con bien a la base de la pared, de lo contrario no sería posible posar la mirada sobre la siguiente cumbre, porque siempre hay una esperando ser conquistada.


Hoy no me queda más que agradecer la oportunidad que tuve, fue única y aunque en ocasiones desgastante, sin duda fue maravillosa. Di lo mejor que tengo y lo seguiré dando, que para eso estamos aquí, para llevar la mirada en alto (incluso cuando vemos hacia atrás). No importa si el sueño por el que trabajamos es adoptado o si efectivamente es nuestro propio sueño. Si transitamos por el mundo de los sueños, tarde o temprano podemos despertar en uno grandioso.

Así que a seguir soñando. ¡Work hard, play harder!